miércoles, 11 de noviembre de 2009

Dioses de la terapia


Esperas sentado a las miradas de temor
que una mañana más asoman por la puerta,
esperas colmado de odio sin pudor,
no importa lo que te dicen y pasas del tema.

Tomas un día tras otro cada decisión
basándote en un complejo que odias y amas,
y dejas a un lado tu propia profesión
para dejar caer la ilustre porcelana.

Mira, que tus palabras me incomodan,
me alteran, arrancan y explotan
cada ilusión de bata blanca...
Mira, que yo no estoy para bromas,
para conflictos de algunas personas
que se creen dioses de la terapia.

Pones a prueba con todo tu veneno
a pardillos que andan perdidos,
usas tu seso para inspirar miedo
en vez de curar a los heridos.

Coges el título con manos de basura
y lo tiras a la pared de tu despacho,
eres tan inteligente como fiera astuta,
pero te falta un poco de ser humano.

Mira, que mientras tú me miras,
me amargas y me humillas
yo intento comprender...
cada palabra que me quitas,
me das una lección sencilla
de cómo no debo ser.

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